miércoles, 18 de diciembre de 2024

¡ME QUEDA LA POESÍA!

 


Se me está arrugando el alma
como una sábana vieja,
como un bacalao prendido
en las redes de la vida
y apelmazado en un cuenco,
en salazón de mentiras,
con las escamas marchitas
y la mirada vacía.

Se me está secando al alma,
las horas parecen días,
con el cielo encabronado
aullando entre la ventisca,
me arrastro por las callejas
buscando la fe perdida
borracho en una terraza,
vomitando en una esquina
bebiendo de un vino amargo,
dando tumbos por la vida

Debo desplegar las alas,
descerrajar mis barrotes
cantar las viejas canciones
que dieron vida a mi vida,
volver a escribir de nuevo,
soñar dormido y despierto,
cerrar las viejas heridas
 y escapar de este desierto
que pretende sepultarme
en las arenas del miedo

pero no podrán conmigo,
me queda la poesía, 
la música y la esperanza
en un futuro más digno
en un mundo solidario
en un mañana más limpio
sin polución y sin odios
sin miedos y sin conflictos
con el amor de mi esposa
que me eleva al infinito.

domingo, 1 de diciembre de 2024

DESTRIPANDO TERRONES

 

Hace meses que espigo

entre páginas yermas

destripando terrones,

arañando la tierra

con las zarpas heridas,

con las manos sangrientas

de rezar a unos dioses

que son pura entelequia.


Me he quedado vacío,

en mi cuenco no hay tinta

la plumilla chirria

en las blancas cuartillas

cada día que pasa

es un páramo yerto

un barranco de ortigas

un sendero hacia el tedio


Pero sigo adelante,

peregrino irredento

persiguiendo utopías

y cruzando desiertos,

sacudiendo prejuicios,

miedos, negros augurios

porque sé que aún no es tarde

que aún me queda el orgullo,

el amor de mi esposa

la esperanza, las fuerzas

 y la fe en un mañana

de justicia y firmeza

donde el odio y el miedo

se los trague la tierra.