se me borra el mañana se me olvida el pasado y el presente me atrapa en los dulces racimos de tus pechos de nata.
Cuando huelo tu cuerpo todo yo se derrama la mirada se nubla y la fiebre me clava con sus dardos de fuego en el vientre y el alma.
Cuando huelo tu cuerpo la pasión me amordaza la marea me inunda y las olas me arrastran al volcán humeante a ese rio de lava que recorre tus muslos y en mi boca se aplaca.
Me pierdo en el vacío, en un vacio y negro remolino que me hunde en el silencio, en un silencio oscuro y destructivo. La luz de va apagando y los colores ya no tienen brillo, los grises se apoderan de lo que ayer fue hermosa primavera. Me falta hasta el aliento, el pecho me revienta entre suspiros y el corazón renquea queriéndose escapar de su presidio. Soy una sombra hueca que escapa de la luz y se agazapa en un rincón del alma buscando reencontrar la paz perdida en una noche eterna preñada de siniestras pesadillas.
Hay nubarrones que oscurecen el cielo como amenazas siniestras, miras al infinito y ves caras monstruosas que parecen formarse entre las nubes. presientes la tormenta, y el silencio impera en un suspiro. Más de pronto la chispa incendia el aire y el trueno te destroza los oídos, el granizo golpea tu cabeza, y el rayo hiende el árbol que te cubre. buscas una cueva y todas son infectas o ruinosas, o cobijan feroces alimañas. te apoquinas temblando, en un agujero y rezas porque amaine la tronada. El frio te atenaza y el miedo te devora no atinas ni a pensar, y solo tiemblas aterido y perdido entre las sombras esperando el zarpazo de su ira ¡Que tremendo y eterno es ese instante en que presiento en tus ojos y en tu voz el terrible estallido del pasado arrasándolo todo en su estampida.