Siento una presión sorda
que me atenaza el pecho,
un rumor subterráneo
Como un negro presagio.
Las manos tiemblan
buscando abrigo,
pero solo hay vacio.
Los ojos se hunden
preludiando el naufragio…
La puerta chirria,
y la nada me invade.
Un oscuro silencio
me recibe implacable.
Los armarios vacios
las sabanas frias,
los cajones marchitos,
Y el olor a fracaso
me salpican el rostro
de amargura y de miedo.
El futuro se abre
como un pozo sin fondo
que me abduce a la noche
más eterna y oscura.
… te has marchado de casa,
te has llevado la vida…
me has dejado las flores
desojadas y secas
de tus mudos reproches.
Lo que ayer fue un hogar
ahora es solo una casa
fría oscura y distante,
una cueva sombría
donde no vive nadie.
