menuda, frágil, volátil, asustada.
Fruto de un amor inmenso como el tiempo,
hija de un abrazo profundo,
de un deseo ancestral hirviendo en nuestra sangre.
de belleza exquisita y etérea cual ala de mariposa,
arraigaste en nuestros pechos con raíces de estrellas
y esparciste tu aroma en nuestra casa
llenándola de soles y cometas,
floreciendo al calor de nuestro hogar sin techos.
mujer de acero, espíritu de fuego
y tus raíces rompieron nuestra tierra
y tus ramas se alzaron arañando el cielo,
derribando los muros que te protegían,
buscando sendas ignotas entre las nubes negras,
provocando tormentas, desafiando al rayo,
haciendo ecos al trueno y la galerna.
presa del viento helado de la vida
pero sigues creciendo y madurando
sin miedo, sin dueño y sin jardín,
silvestre y libre como el primer día.
mujer indómita que no admites espuelas,
puedes volar más allá de las estrellas,
pero en mi corazón siempre estará tu huella.
Jose Luis Posa (Poesía necesaria)

